Desde hace más de dos siglos, el reloj de la Catedral de Morelia marca el paso del tiempo sobre la ciudad. Traído desde Londres en 1738 y ensamblado por artesanos locales, fue una joya de la ingeniería británica que pronto se convirtió en símbolo de precisión y tradición.
Cada campanada resuena en el Centro Histórico, recordando momentos que han acompañado la vida moreliana desde la época colonial hasta hoy. El reloj ha sido restaurado varias veces, pero aún conserva parte de su mecanismo original, considerado uno de los mejor conservados de México.
Su mantenimiento corre a cargo de un pequeño grupo de técnicos que, con paciencia y cuidado, mantienen vivo su sonido. Al atardecer, cuando la luz dorada baña la cantera rosa de la torre, el reloj parece recordarnos que en Morelia, el tiempo también tiene alma.
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